Sueños que confluyen en Tr3smano

Entre los sueños del empresario mexicano José Ramón Ruiz siempre estuvo tener su propia bodega, por eso cuando en 2013 tuvo la oportunidad de adquirir una bodega en Padilla de Duero no dudó. Más tarde se incorporó el enólogo navarro, Fernando Remírez de Ganuza, productor de grandes vinos en Rioja y también Pedro Aibar, impulsor de la Denominación de Origen Somontano. Estos tres amigos y socios crearon Tr3smano, una bodega situada en la milla de oro de la Ribera del Duero en Valladolid.

El edificio vanguardista se asienta sobre una colina de Padilla de Duero, pedanía del municipio de Peñafiel, muy cerca del histórico yacimiento de Pincia, donde ya en época de los romanos, allá por el siglo IV a.C se bebía y disfrutaba del vino de la tierra. La tradición sigue latente, por eso la eligieron, por su entorno único, inspirador, que contagia la paz. Lo ideal para sus vides.

Buscaban un lugar donde elaborar un gran vino tinto con uvas de viñedos viejos. Un vino que es el resultado de la fusión entre las más modernas técnicas de la enología con el mayor respeto con la tradición. Carácter y elegancia en un concentrdo de frutas rojas maduras con matices tostados y ahumados de la madera de las barricas de roble francesas nuevas en la nariz y que es el elegante y sedoso en la boca. Trasladan a su bodega el concepto de vendimia o de cosecha, el vino envejece en barrica el tiempo que pide la uva, no el que establecen las categoría de Ribera del Duero. En el año 2014 tuvo lugar su primera vendimia, un momento muy especial con su primera añada.

Uno de los socios, Pedro Aibar, reconoce que “hacer un vino es un vicio y queríamos hacer un gran vino, por eso buscábamos una región muy potente para realizar nuestros sueños”.

En 30 hectáreas de tempranillo recogen una media de 70.000 kilogramos de uva. Elaboran el vino con las uvas de las viñas que rodean a la bodega, así como con el resto de héctareas de Fernando Ramírez y otras en La Horra, Roa y Olmedillo. Cuentan a su vez con 5 depósitos troncocónicos donde almacenan 12.5000 kilos de uva por cada uno y 265 barricas francesas para la fermentación maloláctica. En la actualidad aún están en reposo la añada de 2016. De esta inversión surge una producción media de 70.000 botellas al año de las cuales un 75% se exporta a Mexico, Alemania y Suiza.

 

 

Adaptación del reportaje publicado Degusta de El Norte de Castilla el 23/06/2017.