La Bodega

Origen, autenticidad, dedicación y vanguardia.

La bodega en el corazón de la Milla de Oro de la Ribera del Duero

Tresmano se nutre de grandes viñedos ubicados en tres de las mejores subzonas vitícolas de la Ribera del Duero. La pasión por descubrir y adquirir viñedos viejos en España para producir vinos tintos excepcionales se unió con el objetivo de construir una bodega de última generación que incorporase las últimas técnicas de la enología moderna, manteniendo a la vez una profunda reverencia por la tradición.

La región donde unificar estos requisitos no podía ser otra que Ribera del Duero, reconocida por su rica historia vitivinícola y excelentes viñedos. Reconociendo el potencial de esta región y las condiciones excepcionales que ofrece, Tresmano se estableció junto a las bodegas más emblemáticas de España. Las imponentes vistas de la bodega al Castillo de Peñafiel y tesoros históricos como el yacimiento Vacceo de Pintia la convierten en un destino extraordinario para quienes buscan una experiencia inolvidable en el mundo del vino y la cultura.

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La Bodega

El concepto de la bodega, creado por el estudio de arquitectos Konkrit Blu, busca la integración del edificio en el paisaje minimizando el impacto visual y respetando el medio ambiente.

La estrategia del proyecto se basó en aprovechar el desnivel de la parcela para enterrar parcialmente el edificio: al norte, las cinco puertas de vendimia conectan el campo con la sala de elaboración y actúan de puntos de vertido de uva por gravedad, como se realizaba antaño.

El uso de la gravedad favorece tanto la calidad del producto final como la optimización energética.

La luz es el otro elemento esencial en este proyecto: luz en mayor o menor incidencia sobre la masa y el espacio. Así, en la sala de maduración donde duermen las barricas, enterradas en silencio, la entrada de luz es mínima e indirecta, en contraposición a la sala de elaboración, bañada por la luz.

En esta arquitectura, el material escogido, hormigón — o cemento — in situ, representa el material total, que aporta continuidad a la tierra a partir de la tierra, actuando al mismo tiempo como aislante térmico, lo que permite reducir el uso de climatización y ventilación forzada.

Por otro lado, la incidencia solar se controla mediante un sistema de láminas horizontales de aluminio a lo largo del muro cortina.

De esta manera, la ergonomía de la bodega con sus dos caras alargadas presenta ventajas funcionales con buenas condiciones lumínicas, ventilación natural, máximo aislamiento térmico — en salas de elaboración, crianza y maduración — y conexión entre sus espacios interiores.